Algunos alumnos se han quejado estas semanas de los compañeros que "molestan y no dejan dar clase". Y una alumna llegaba a afirmar que "lo mejor si no quieren estudiar, es que dejen el Instituto". No sé si es casualidad pero escucho ahora con más frecuencia estas críticas. ¿Por el aumento de la ratio en las aulas? ¿Por las dificultades del profesorado para atender a la diversidad del aula? ¿Por la insolidaridad que en ocasiones se refleja en nuestra sociedad y en sus propuestas de salida de la crisis?
¿Qué hacer con esos alumnos a los que no se les ofrece otra alternativa que el currículum oficial? ¿Qué atención social encontrarán fuera de las aulas? ¿Qué espacios de aprendizaje y convivencia les ofrecemos fuera de las escuelas?
El diario de clase es un recurso para la investigación en el aula, para una reflexión crítica sobre la práctica docente. No se trata de un monólogo redentor o culpabilizador, sino de un programa de investigación-acción que busca el diálogo y la crítica de alumnado, padres y compañeros. Es también una manera de abrir la escuela, el aula y el trabajo del docente a la mirada de la sociedad.
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jueves, 1 de noviembre de 2012
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