El diario de clase es un recurso para la investigación en el aula, para una reflexión crítica sobre la práctica docente. No se trata de un monólogo redentor o culpabilizador, sino de un programa de investigación-acción que busca el diálogo y la crítica de alumnado, padres y compañeros. Es también una manera de abrir la escuela, el aula y el trabajo del docente a la mirada de la sociedad.
En el Diccionario Crítico de las Ciencias Sociales, podéis encontrar una entrada de acceso libre de la socióloga Julia Varela, en la que hace una interesante exposición de algunos modelos críticos de la Sociología de la Educación. En ellos, señala la autora, "se plantea explícitamente la necesidad de comprender no solo
las funciones explícitas, sino también las funciones latentes
que desempeña la Escuela".
Durante los años sesenta y setenta del siglo XX, la sociología de la educación conoció un fuerte desarrollo en Europa occidental. En el contexto del Estado Social Keynesiano, surgieron numerosas críticas al sistema escolar, a la necesidad de democratizarlo, de introducir cambios profundos que no hicieran de la escuela un mecanismo de reproducción de las desigualdades sociales. Así lo expresaba uno de los textos más influyentes de esta época, "Ideología y aparatos ideológicos del Estado" (1970), de Louis Althusser:
"Pido perdón a aquellos maestros que en condiciones terriblemente adversas intentan volver contra la ideología, contra el sistema, y contra la rutina en la que están cogidos, las escasas armas que pueden encontrar en la historia y en el saber que ellos enseñan. Estos hombres son de la raza de los héroes. Pero son pocos al lado de cuantos (la mayoría) no tienen ni la mínima sospecha del trabajo que el sistema que los sobrepasa y los aplasta les obliga a realizar, y que, peor aún, ponen todo su corazón y todo su ingenio en realizarlo sin la más remota conciencia de ellos (¡los famosos métodos nuevos!)".
Estas críticas a la institución escolar también se reflejaron en el campo artístico. Entre otras muchas, el film "Los cuatrocientos golpes" (1959) del director francés François Truffaut, o el tema "School" que el grupo musical Supertramp publicaba en su disco "Crime of the century" de 1974. Estelle McCartney ha mezclado ambas obras en este vídeo: