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viernes, 1 de abril de 2022

Trabajo y felicidad


 El último Congreso sobre la Felicidad en el trabajo (Movimientofet) es un buen ejemplo del nuevo espíritu activista del neoliberalismo. La felicidad también fue el eje del reciente Foro Económico Mundial. Se trata de resituar las emociones dentro de la producción y fuera del impulso político, vaciando a las emociones de sus elementos críticos. Las emociones se tornan ejes productivos y no pulsiones críticas. Debes cambiar  tu reacción, no la realidad.  Como señala A. Santamaría, "esta tendencia nos recuerda a aquello que leemos en La ideología alemana, donde se nos habla de aquel que teniendo miedo de ahogarse imaginó que si se eliminase la idea de gravedad sería imposible ahogarse"(Santamaría, 2018: 60). 

Emociones como el miedo al riesgo o a la inseguridad se convierten en poco adaptativas en un mercado de trabajo precarizado, por lo que ese miedo debe convertirse en un reto, un desafío, en la posibilidad de diseñar tu propia empleabilidad (easyworkation.com)

La creatividad también se incluye en este proyecto de "trabajador/a satisfecho" (Rose, 1999). Ser creativo es "ser precarizado hasta límites asombrosos" (Santamaría, 2018: 129). La nueva idea de creatividad "mezcla la retórica de la autoayuda con referencias estrafalarias a descubrimientos neuronales".   

"Pensamos que queremos niños creativos, pero ¿qué queremos que creen? Si a través de la escuela se indujera a los niños a poner en duda los Diez Mandamientos, la santidad de la religión revelada, las bases del patriotismo, la causa del beneficio, el sistema de dos partidos, la monogamia, las leyes del incesto,,,, habría tanta creatividad que la sociedad no sabría hacia dónde volverse" (R. Laing, Políticas de la experiencia).

 

Referencias: 

A. Santamaría, En los límites de lo posible. Política, cultura y capitalismo afectivo (Akal, 2108),

Thomas Osborne (2003), Against creativity: a philistien rant, Economy and Society.

Arturo Laera Sánchez "La participación de los trabajadores en la calidad total: nuevos dispositivos disciplinarios de organización del trabajo"

Libro blanco de los empresarios españoles. La educación importa (2017).

Informe State of the Global Workplace (2013).

William Davies "La industria de la felicidad", Malpaso, 2016.

domingo, 29 de agosto de 2021

LLega la "happycracia" a la escuela.


En el artículo de Justo Barranco en La Vanguardia (29/03/2019), titulado "LLega la happycracia o la obligación de ser feliz", la socióloga Eva Illouz y el psicólogo Edgar Cabanas responden a las cuestiones planteadas en su reciente libro Happycracia (Paidós). Cabanas denuncia que en el terreno ideológico la psicología positiva se trata de una psicología conservadora:

 “Propone que las soluciones a problemas estructurales tienen soluciones individuales. Pero los trabajadores que viven en un estrés constante no lo tienen porque no gestionen bien sus emociones, es que la situación laboral es precaria, insegura y muy competitiva”. Justamente por eso esta psicología positiva ha entrado con fuerza en la empresa y la educación. “En las empresas obligan a pasar cursos de resiliencia y mindfulness para aprender que eres tú el que ha de encontrar la forma de estar mejor en el trabajo, de eso depende la productividad. Y en la educación se dice que el objetivo es hacer que los alumnos sean felices. Habría que ver qué tipo de ciudadano queremos construir. Crítico y centrado en el conocimiento del mundo o un alumno emocional centrado en el conocimiento de sí mismo. Es complicado que la psicología en vez de ser una herramienta pase a dictar lo que debe ser la educación”.

     Esta noción de felicidad, apuntan Illouz y Cabanas, está “al servicio de los valores impuestos por la revolución cultural neoliberal”: no hay problemas sociales estructurales sino deficiencias psicológicas individuales. Riqueza y pobreza, éxito y fracaso, salud y enfermedad, son fruto de nuestros propios actos. Por ello habría que cuestionar esta noción de felicidad de la psicología positiva: "Hay valores más importantes: la buena vida es justa, solidaria, íntegra, comprometida con la verdad. No es estar preocupados por nosotros mismos todo el tiempo”.