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jueves, 12 de octubre de 2017

¿Es obligatoria la programación de aula?

Ante las preguntas sobre este tema, hemos decidido enviar la siguiente aclaración:

¿ES OBLIGATORIA LA PROGRAMACIÓN DE AULA?
 
No existe alusión alguna en el Decreto 327/2010 del Reglamento Orgánico de los IES, ni en la Orden de 20 de agosto que lo desarrolla, a la denominada "programación de aula". La única referencia semejante alude a la obligación que tienen los departamentos didácticos de elaborar las correspondientes "programaciones didácticas", consideradas como los "instrumentos específicos de planificación, desarrollo y evaluación de cada materia, módulo o, en su caso, ámbito del currículo establecido por la normativa vigente". Y de acuerdo con ello, el decreto únicamente establece  que los profesores "desarrollarán su actividad docente de acuerdo con las programaciones didácticas de las enseñanzas que imparta.". Ni la reglamentación anterior ni la actual recoge nada que pueda denominarse "programación de aula", por lo que debe entenderse que el grado  y el modo de cumplimiento de la programación del departamento, que afecta tanto a actividades docentes en el aula como fuera de ella (actividades complementarias), entraría, en todo caso, dentro del derecho -reconocido por el propio decreto- que asiste a los profesores de "emplear los métodos de enseñanza y aprendizaje que considere más adecuados al nivel de desarrollo, aptitudes y capacidades del alumnado, de conformidad con lo establecido en el proyecto educativo del instituto", es decir del ejercicio de su libertad de cátedra.
 
En realidad el fantasma de la "programación de aula" se ha importado de la enseñanza primaria, donde sí  existía, al menos en la reglamentación anterior (Decreto 201/1997), la obligación de que los maestros elaboraran su correspondiente "programación de aula" (Artículo 12. Las programaciones de aula. Cada maestro y maestra elaborarán una programación de aula ...), obligación sustentada en la inexistencia de departamentos didácticos en los colegios y, por tanto, de las correspondientes programaciones didácticas (que sí existen en los institutos). Lo más llamativo es que esta obligación, existente en la enseñanza primaria, ha desaparecido con el nuevo reglamento orgánico de los colegios de infantil y primaria, acuñándose el concepto de "programación didáctica" de área, cuya elaboración correrá a cargo de los equipos de ciclo.
 
Entendemos que de la lectura de la normativa en vigor no existe, en la enseñanza secundaria (y de acuerdo con lo expuesto, ya tampoco en primaria), obligación alguna de elaborar la referida programación de aula". Si algún inspector o director ordenara tal cosa y pusiera algún requerimiento por no tenerla sería recurrible en alzada.



Sindicato de Enseñanza de CGT de Sevilla
Tfnos.: 692063385 / 672327545/ 955034341 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Descualificación del trabajo docente

El reconocido sociólogo de la educación Rafael Feito ya denunciaba hace unos años, en su libro, Nacidos para perder: un análisis sociológico del rechazo y abandono escolares (Madrid, CIDE, 1990), la generalización de las técnicas de racionalización y organización científica del sistema educativo (algo que resulta muy actual con las crecientes exigencias de concreción de programaciones y currículos o la uniformización de criterios de evaluación):
"Se insiste en la programación rigurosamente secuenciada de la enseñanza siguiendo el modelo de la línea de producción en cadena (buscando estándares de calidad), para lo cual  es preciso operacionalizar cada uno de los objetivos a alcanzar y precisar los términos de evaluación y medición del producto.
La superprogramación favorece el aislamiento del profesor y refuerza la tendencia ideológica del individualismo. La planificación de la enseñanza en equipo se limita a discutir la elección de textos y materiales o la periodización de las actividades escolares" (pp. 77-78)
Como señala también Rafael Feito, respecto a la descualificación del trabajo docente, "es preocupante la tendencia a restar la mayor cantidad posible de autonomía al trabajo del profesor". La pretensión de planificar y controlar el aprendizaje es algo bastante polémico en educación, una práctica o un saber que, al menos de momento, no presenta un acuerdo o un modelo único. Pero, eso sí, priorizar estas cuestiones sirve para postergar, e invisibilizar, cuestiones como  el debate curricular o la puesta en común de una pluralidad metodológica (cada vez más reducida por el modelo de estándares). 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Programando

Ahora que estamos con las programaciones, recuerdo un consejo que daba Félix García Moriyón (Pienso, dialogo, aprendo. Cómo hacer filosofía en el aula, Madrid, La Torre, 2006) respecto a la "sensatez en la definición de los objetivos" y sobre la importancia de evaluar más los procesos que los resultados. En estos tiempos en los que se intentan fijar niveles de calidad o productividad en las aulas, es necesario que los profesores nos preocupemos más en hacer progresar a nuestros alumnos que en obsesionarnos con lograr unos objetivos fijados (o que nos fijan) de antemano. No solemos hacer muchas revisiones de las programaciones iniciales de curso, pero sería una tarea conveniente ajustarlas al menos cada trimestre dependiendo de las dificultades o progresos de nuestro alumnado.
Daniel Pennac (Mal de escuela, Mondadori, 2008) señalaba que nunca debería ser tarde para volver a empezar de cero, por encima de los imperativos del programa:
"La prudencia pedagógica debería representarnos al zoquete como al alumno más normal: el que justifica plenamente la función del profesor puesto que debemos enseñarlo todo, comenzando por la necesidad misma de aprender".
A comienzo de curso me gusta darle a los alumnos una hoja informativa en la que les hago un pequeño resumen de la programación, los contenidos, una pequeña bibliografía y los criterios de evaluación. A mí me orientaba mucho cuando me la daban en la Facultad. No obstante, creo que en nuestras programaciones, en general, utilizamos un lenguaje muy apropiado para la Inspección, pero poco adecuado para el alumnado. Aunque ahora se cuelgan las programaciones en las páginas web de muchos Centros, sigue siendo algo complicado que un padre o un alumno se lean esos "tochos" adornados con la nueva terminología de la nueva reforma (que en ocasiones ni los mismos profesores entendemos bien).

Estos días hay huelgas del profesorado en las Comunidades de Madrid y Galicia. Los recortes en educación están afectando a la contratación de profesores interinos, a las clases de refuerzo y al aumento de la ratio en las aulas. Frente a este "organizado" deterioro de la enseñanza pública, las administraciones responsables subvencionan a los padres que envían a sus hijos a los centros privados, y aumentan la ayudas a los centros concertados (incluidos algunos que segregan en sus aulas a niños y niñas). Nuestro apoyo y afecto para todos esos compañeros y compañeras en huelga.
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