El diario de clase es un recurso para la investigación en el aula, para una reflexión crítica sobre la práctica docente. No se trata de un monólogo redentor o culpabilizador, sino de un programa de investigación-acción que busca el diálogo y la crítica de alumnado, padres y compañeros. Es también una manera de abrir la escuela, el aula y el trabajo del docente a la mirada de la sociedad.
sábado, 17 de febrero de 2018
Carnavales. Chirigota por la Marea Verde
Otras chirigotas del Carnaval de Cádiz sobre la educación y contra los recortes:
domingo, 11 de febrero de 2018
Desigualdad y segregación en las escuelas españolas.
La educación española no está funcionando como espacio de integración e inclusión social. Un estudio sobre la magnitud de la segregación escolar por motivos socioeconómicos en España refleja una situación preocupante: somos uno de los países con la educación más segregada de Europa, solo superado por Bulgaria, Eslovaquia, República Checa, Rumanía y Hungría. Los promedios de los índices utilizados en el estudio confirman que la composición social del alumnado en nuestros colegios e institutos depende mucho de los recursos económicos que tengan sus familias (...).
En el informe se incide especialmente en uno de los factores, además del residencial, que producen esta realidad: las políticas educativas, el fomento de “mecanismos de cuasi-mercado potenciando opciones de elección de centro favorecen la segregación”.
A continuación, el profesor Javier Murillo habla en El Intermedio sobre el estudio que ha publicado en el que se destaca que España es el sexto país de la Unión Europea que más segrega a los alumnos por nivel socioeconómico. "La existencia de centros bilingües puede parecer positivo, pero genera más segregación".
domingo, 4 de febrero de 2018
Huelga educativa. Convocatoria de CGT por la estabilidad del profesorado interino. 9 de febrero.
Más información: http://www.rojoynegro.info/articulo/acci%C3%B3n-sindical/cgt-convoca-huelga-el-9-febrero-la-ense%C3%B1anza-andaluza
jueves, 11 de enero de 2018
Cuando todo es un "talent show": en busca del mejor profesor del mundo.
Cuando todo es un 'talent show'
"El próximo mes de marzo, conoceremos cuál es el “mejor profesor del mundo”. O, mejor dicho, el ganador del Global Teacher Prize (...). Hoy, uno puede poner la tele y ver competiciones con un toque de 'reality' en cualquier profesión. Todo comenzó con la música a la manera de la academia de talentos, pero ya no hay campo que potencialmente no pueda convertirse en un 'talent show'. La cocina, obviamente, pero también otras dedicaciones 'cool' como el emprendimiento… o los propios profesores, a través de la excusa de la “innovación” (...).Detrás de este cambio de paradigma se encuentra un paso más de la espectacularización de todos los aspectos de nuestra vida, desde nuestras costumbres sexuales hasta los hábitos de consumo pasando por el empleo. Enseñar ya no es una actividad más o menos agradable y vocacional por la que a cambio de una remuneración mensual mejoramos nuestra comunidad, sino parte consustancial de nuestra identidad gracias a la cual podemos disfrutar del aplauso inmediato y el reconocimiento ¡internacional! de nuestros iguales. Pero la de profesor, como la mayoría de profesiones, es una labor anónima e íntima, y no hay nada malo en que sea así.Lo que muchos docentes sienten es que la labor de estos otros profesores estrella no se parece en nada a su labor diaria (...). Es otra frustrante división para un trabajo poco reconocido: está la anónima masa gris y la élite hipermotivada y superinnovadora.No hay que perder de vista qué clase de organizaciones están detrás de este proyecto, o de otros semejantes llevados a cabo en nuestro país. Como ya explicamos en su día, la Fundación Varkey es propietaria de una de las grandes cadenas globales de colegios privados, con 130 centros repartidos en 20 países.Si hay alguien a quien le interese que el foco cambie quizá sea la educación privada, que no se circunscribe a los colegios de pago, sino que abarca cursos online, academias, másteres y toda es industria de la formación que ahuyenta los fantasmas del paro a cambio de un puñado de euros. ¿Qué mejor que crear una élite del profesorado para tener un reclamo comercial idóneo en un entorno de creciente competitividad, alguien con un método único e intransferible que atraiga a cientos de potenciales clientes? Nada que ver con el papel cercano que solían jugar los profesores en un pasado no tan lejano, valorados por formar parte de la misma comunidad en la que crecían los niños. Un colaborador diario con quien poder hablar, no una estrella de la televisión.
(En este concurso en busca del mejor profesor), los rasgos de los finalistas de las economías desarrolladas se encuentran más cercanos a una nueva estirpe de docentes con valor añadido que al antiguo canon del profesor tradicional, que asumía que su labor era forzosamente local. Que este no hiciese Innovación con mayúscula –o que no publicase libros con sus experiencias, o que no las conceptualizase para exponerlas en una bien pagada conferencia– no quería decir que no innovase; tan solo, que la herramientas que improvisaba no eran homologables a un Método Definitivo™. El importante era el alumno, no el profesor".
Héctor G. Barnés, "Un español puede convertirse en el mejor 'profe' del mundo, y quizá sea mala noticia", El Confidencial, 6/01/2018
lunes, 6 de noviembre de 2017
Sobre la escuela y la gestión moderna del trabajo.
La socióloga francesa Danièle Linhart ha analizado la evolución moderna de la gestión del trabajo y sus efectos sobre la descualificación y precarización del trabajo en nuestros días. Creo que en el texto que hemos entresacado de su artículo "Del taylorismo a la gestión moderna: una continudad sorprendente" también reconocemos problemas que son fácilmente reconocibles en nuestros centros educativos:
Para acelerar la renuncia de los trabajadores y trabajadoras a hacer vivir y utilizar sus conocimientos, su oficio, y su adhesión a los métodos puestos al día por los expertos en función de los criterios determinados por la eficacia que se quiere lograr, las direcciones practican políticas de cambio permanente que obligan a las plantillas a “salir de su zona de confort”, como explicitan algunos gestores. Efectivamente, se trata de adaptar las empresas a un contexto que cambia a toda velocidad pero, también, de acelerar la obsolescencia de las experiencia de los trabajadores y trabajadoras.
Esto se hará mediante incesantes reestructuraciones, la reorganización sistemática de los servicios, la recomposición continua de los oficios, la fusión de departamentos, las externalizaciones seguidas de reinternalizaciones, con la redefinición de objetivos, la imposición de una movilidad sistemática, el cambio de sistemas, desmantelamientos…; en resumen, un montón de transformaciones. Cuando todo cambia sin descanso, la gente cada vez se reconoce menos en su trabajo, en su empresa, con sus colegas. Tiene el sentimiento de que ya no domina su entorno de trabajo y, más grave aún, que no domina su trabajo. Está desestabilizada en sus competencias y en sus conocimientos. Se sienten en un ambiente hostil, se tienen que adaptar permanentemente, descubrir las modalidades necesarias para dominar su actividad. Con esta política de reformas sistemáticas, los individuos en el trabajo están en una situación permanente de desaprendizaje y reaprendizaje. A menudo, en las entrevistas, afirman tener el sentimiento de alcanzar un determinado grado de incompetencia; ellos que, antes que nada, aspiran a ser verdaderos y buenos profesionales.
Helos ahí, pues, desposeídos al mismo nivel que los obreros de Taylor, de los recursos que podrían ser fuente de poder para la empresa, que podrían legitimar su pretensión de hacer valer su punto de vista sobre el desarrollo de su trabajo.
miércoles, 1 de noviembre de 2017
"Salir de la zona de confort" y otras pamplinas.
Al igual que en muchas empresas, hoy día vemos proliferar en los centros educativos y de formación del profesorado cursos de mindfulness, de liderazgo educativo, de inteligencia emocional... En ellos se fomentan palabras mágicas como liderazgo, emprendimiento, riesgo o ese mantra tan extendido como es “la necesidad de salir de nuestra zona de confort”. Un artículo de Sergio Fanjul aparecido recientemente en la sección de economía del diario El País, reflexiona sobre estas prácticas en el mundo de la empresa (y de la educación):
“Existe una individualización y psicologización creciente”, señala Luis Enrique Alonso, catedrático de Sociología de la UAM y coordinador del grupo de investigación de Estudios sobre trabajo y ciudadanía. “Lo que se busca es la completa adhesión psicológica y que no haya ningún intermediario entre el trabajador y la empresa, que no haya ningún tipo de acción ni identidad colectiva”, dice.
Ese aire de creatividad individualista y modernidad hipster bien podría ser una herencia de la contracultura de los años sesenta asimilada por el capitalismo contemporáneo: la rebeldía individualista antisistema convertida en ambición individualista empresarial, como señalan Chiapello y Boltanski en El nuevo espíritu del capitalismo (Akal). El futbolín en la oficina. “Lo cierto es que hablar hoy día de organización y derechos colectivos suena muy antiguo”, concluye el catedrático, “lo que nos lleva a una especie de darwinismo social propiciado por la precariedad existente. Se enmascara así una lucha encarnizada por los escasos puestos disponibles: sálvese quien pueda”.
“¿Estamos actuando de forma ética en las empresas?”, se pregunta Fernández. “Proliferan los discursos de innovación, pero por detrás cada vez se trabaja más, cada vez hay más disciplina, se sufre más y el consumo de ansiolíticos para soportarlo va en aumento”.
Fuente: https://elpais.com/economia/2017/10/24/actualidad/1508848045_385114.html
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