En el interesante artículo de Jorge Riechmann,
"La crisis del coronavirus como momento del colapso ecosocial" (Viento Sur, 09/06/2020) se plantean algunos pasos necesarios para un "cambio sistémico" que no nos haga volver hacia atrás tras esta pandemia. Es cuestión de ponerse ya manos a la obra:
· Abandonar el PIB como supuesto indicador de bienestar: desarrollar
un sistema de cuentas físicas para complementar los indicadores
monetarios de la Contabilidad Nacional.
· Socializar las compañías eléctricas y el sector bancario.
· Reducir por ley el tiempo de trabajo asalariado, para
redistribuirlo. Medidas de acompañamiento para redistribuir todos los
trabajos (pagos e impagos).
· Reforma fiscal fuertemente progresiva, con impuestos al capital, a la herencia y a las grandes fortunas.
· Jubileo de deudas injustas e impagables (como se ha recordado más
de una vez estos últimos años, la acumulación de capital tiene, como su
reverso, la creación de deuda sin relación con la realidad biofísica y
más allá de la posibilidad de reembolso).
· Ingreso mínimo garantizado y esquemas de trabajo garantizado desde el sector público.
· Desmercantilización de la vivienda.
· Conversión industrial hacia la fabricación de bienes necesarios
(hemos visto cómo las plantas automovilísticas se ponían a fabricar
respiradores para las Unidades de Cuidados Intensivos; es sin duda un
ejemplo inspirador…).
· Reducción drástica de la movilidad motorizada; salida de la soberanía del automóvil privado; urbanismo ecológico.
· Desglobalización ordenada; “constitución de redes de cooperación
bio-regional basadas en relaciones sostenibles entre los ámbitos
urbanos, rurales y naturales en economías (y sistemas alimentarios)
resilientes de proximidad”, por decirlo con Fernando Prats.
· Agroecología, agricultura de proximidad, permacultura.
· Renaturalización de zonas muy extensas en campos y ciudades.
· Alfabetización e ilustración ecológica a escala masiva (también
aquí el despliegue informativo y pedagógico sobre el coronavirus nos da
la medida de lo que tendría que ser tomarnos de verdad en serio la
urgencia ecosocial).