martes, 13 de marzo de 2018

Sobre el acoso laboral.


Como sabéis, las actuales circunstancias de recortes a los derechos laborales están creando situaciones de abuso que afectan a la integridad moral y profesional, también en el ámbito público y entre el profesorado. En algunos casos con consecuencias graves: http://www.elmundo.es/andalucia/2017/11/02/59f87784e2704e45018b45d0.html
Se denomina acoso laboral al conjunto de acciones persistentes, reiteradas, intimidatorias y vejatorias sobre uno o varios trabajadores con el fin de mermar su prestigio, su profesionalidad y su autoestima hasta conseguir que estos abandonen el centro o el puesto de trabajo. Entre las circunstancias que abarca el acoso laboral se pueden destacar los ataques persistentes y negativos al rendimiento profesional y personal, el abuso de poder a través del menosprecio persistente de la labor de una persona, mediante la fijación de objetivos con plazos poco razonables, órdenes arbitrarias, cambios organizativos injustificados o la asignación de tareas irrealizables o que no corresponden con sus funciones, el control de monitorización perversa... (Ver el Protocolo para el acoso laboral de la Junta de Andalucía). De hecho en el anterior Protocolo se habla de difundirlo y darlo a conocer entre los trabajadores, así como las medidas preventivas en desarrollo contra el acoso laboral. Si estoy escribiendo esto es para los que, como yo, no conocíamos este plan ni recordamos haberlo visto en nuestro todavía extinto Plan de Centro.
La denuncia de los casos de acoso laboral por abuso de poder son un camino difícil, aunque a veces necesario, para el que es conveniente el apoyo de los compañeros y el asesoramiento de los sindicatos. Además, en los centros en los que se detecte un ambiente de malestar laboral con situaciones de acoso, y antes de que puedan provocar daños en la salud física o psíquica de los trabajadores, es posible solicitar un Informe Psicosocial. El propio Protocolo de la Junta, mencionado arriba, señala como medida preventiva “el diseño y aplicación de una adecuada política de evaluación y control de los riesgos psicosociales”.
Esta versión corta puede servir para valorar, individualmente, la exposición del riesgo psicosocial en el puesto de trabajo. Como recomiendan sus autores, “el uso de este cuestionario es inmediato y para ello no necesitas más apoyo que un lápiz o un bolígrafo. Tú podrás analizar tus propias respuestas, comentarlas y compararlas, si así lo deseas, con tus compañeros y compañeras de trabajo”. A diferencia del cuestionario de la AGAEVE sobre la “satisfacción” de los docentes respecto a su centro de trabajo (cuyo tratamiento, resultados y efectos desconocemos), en este otro cuestionario no se nos trata como “usuarios” poco o muy satisfechos sobre las condiciones y criterios organizativos de nuestro centro de trabajo, sino que nos interroga, como participantes y no como sujetos pasivos, sobre cuestiones como: ¿Tienen sentido tus tareas? ¿Te cuesta olvidar los problemas del trabajo? ¿Se tiene en cuenta tu opinión cuando se te asignan tareas? ¿Puedes decidir cuándo haces un descanso? ¿Sabes exactamente qué margen de autonomía tienes en tu trabajo? ¿Tus actuales jefes inmediatos se comunican bien con los trabajadores y trabajadoras?...

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