jueves, 21 de junio de 2012

¿Y tú qué piensas?

¿En qué asignatura te preguntan tu valoración personal sobre el contenido de lo expuesto? ¿No parece crear esta pregunta, en parte del alumnado, un interrogante acerca de la objetividad y valor de lo estudiado en filosofía? Si cualquiera, como yo, puede opinar sobre esto, qué valor tiene aprender algo sobre ello...

Algunos alumnos y alumnas plantean cierta inquietud y desconfianza ante este tipo de cuestiones: ¿Cuál debe ser mi opinión o valoración para ser valorada positivamente? ¿La del profesor, la que aparezca expuesta en algunos apuntes algo fiables?

La fortaleza de esta cuestión en filosofía es, a veces también, su debilidad. El recurso a la madurez del alumnado, a su capacidad crítica y reflexiva, la capacidad de argumentación y defensa de las propias ideas aparece como una cuestión de valoración subjetiva y difusa. Una valoración que, además, no aporta una puntuación relevante en la corrección del comentario de texto según el modelo de la selectividad.

De todas formas, esta es la cuestión clave de la asignatura.

viernes, 15 de junio de 2012

Aprendizaje y curiosidad

En la introducción a un libro de Arthur Conan Doyle, 5 aventuras de Sherlock Holmes (Siruela), he recogido estas breves reflexiones que ilustran lo importante de mantener la curiosidad por el mundo que tenemos desde niños, y a la vez cultivar una fina sensibilidad para plantear nuevos problemas, con nuevos enfoques, sin miedo a "abandonar lo seguro".

"El mundo sólo es interesante para aquel que se interesa por él, y sólo se interesa por él quien, a su vez, ha cultivado en sí cierta disposición para que el mundo resulte interesante".

"Alguien que en vez de preocuparse por sumar conocimientos, tiene interés en plantear cada vez problemas nuevos y en plantearlos cada vez de un modo diferente".

"Parece como si la enseñanza hubiera llegado a consistir en aprender algo sin tener que llegar nunca a pensar en ello".