domingo, 3 de octubre de 2021

Tecnología, lenguaje y enseñanza. Alfons Garrigós.

 

"Ejerzo de maestro en una cultura letrada, esto es, en una cultura que ha aprendido a conservar por escrito sus intuiciones más brillantes y preñadas de sentido, en la cual nuestros recuerdos nos asaltan como palabras que se escriben en nuestra memoria, no como fórmulas que se apoyan en un esquema rítmico; una cultura en la que para dialogar y para ordenar nuestros pensamientos recurrimos al silencio de la escritura. Como enseñante he tenido que preguntarme qué puedo ofrecer a mis alumnos. De momento, he llegado a la conclusión de que podría ayudarles a leer bien y a escuchar, esto es, a prestar atención a lo que leen. 

        (...) El maestro no ejerce de erudito. Procura dirigir su atención y la de sus alumnos a las                     cuestiones que podríamos llamar fundamentales.

(...)El cometido del enseñante consistiría en entrenar a su alumno para que pueda prestar atención y, disculpen por este final tan poco preciso, guardar en su corazón, esto es, recordar, la verdad, en muchos casos polémica, de su objeto de estudio".

Alfons Garrigós, "Tecnología, lenguaje y enseñanza: Juan de Mairena y la realidad virtual", Mientras Tanto, nº 68/69 (1997), pp. 149-165.

    El paso desde la escritura a la telemática está produciendo cambios en la enseñanza. Alfons Garrigós advierte en el artículo citado arriba contra la "mitología de la información" que pone en peligro dos habilidades básicas en la enseñanza: la lectura y la atención. Es esta nueva mentalidad (no el uso de los ordenadores) la que confunde la distribución de información con la habilidad de conocer y emprender una acción, la enseñanza con el adiestramiento en gestionar esa información. Como señala Garrigós, "leer no es obtener información, de la misma manera que un texto no es una serie de datos", manejar datos "exige una atención y una memoria distintas a las que exige la lectura de un texto". La información se produce y a la vez caduca sin parar, en un flujo que muchas veces impide la atención y la reflexión: "Nuestra respuesta debe ser rápida y ajustada a fin de que la circulación no se detenga".

La insistencia de la Administración educativa en potenciar las competencias digitales del profesorado y del alumnado no debe descuidar otras "competencias", la oral y la escrita, que permitan conservar lo mejor de ambas culturas.

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